jueves, 2 de noviembre de 2023

CRIADERO TORTUGAS - SEA ROCK VILLA - BENTOTA- REGRESO

CRIADERO DE TORTUGAS

Con una pequeña tortuga marina
Tras despedirnos de los "Pescadores Zancudos de  Sri Lanka", seguimos nuestra ruta para visitar un "Criadero de tortugas marinas" en Galle y desde allí encarar nuestra última etapa de este formidable viaje, ya que las dos últimas noches de estancia en Sri Lanka la vamos a pasar en la zona de playa de Bentota.  "El Criadero de las tortugas marinas  de Sri Lanka" es un proyecto de conservación que tiene como gran objetivo proteger y conservar las tortugas marinas de la isla. Se estableció en respuesta a la disminución de la población de tortugas marinas debido a la sobrepesca, la destrucción del hábitat y la "caza furtiva de huevos". Aquí es donde las tortugas marinas se recuperan. Las cuidan y sanan para devolverlas de nuevo a su hábitat, o en algunos casos, las adoptan ya que debido a los accidentes tan graves que han tenido necesitan de ayuda para sobrevivir.

Lugar para la protección y cuidado de huevos
Tortuga que le falta la aleta derecha

En este pequeño "criadero" se recogen los huevos de las tortugas marinas en aquellos sitios que son de "anidación vulnerables" que hay a lo largo de la costa de Sri Lanka y los reubica en "criaderos protegidos". Luego, estos huevos se incuban cuidadosamente en un ambiente controlado hasta que llega el momento del nacimiento de las crías. Una vez que las "crías de tortugas" emergen de sus huevos, "se mantienen en un ambiente protegido" por un breve período para garantizar así su seguridad contra los depredadores. Después de pasar unos días, las "crías de tortugas" son liberadas en el mar. Esta liberación es una parte importante del proyecto, ya que crea conciencia sobre la importancia de la conservación de las tortugas marinas y brinda a los visitantes la oportunidad de presenciar la liberación de estos increíbles animales en el océano.

Tortuga que le falta aleta inferior derecha

Además de para su "conservación", este pequeño "Criadero de tortugas marinas" también sirve como centro educativo. Los visitantes aquí, pueden aprender sobre las diferentes especies de tortugas marinas que hay en Sri Lanka, su ciclo de vida y todas las amenazas a que se enfrentan. A nosotros, antes de comenzar esta visita propiamente dicha, un amable experto en tortugas marinas, nos fue mostrando en un mural con fotografías, las diferentes especies de tortugas que hay en la isla. A continuación nos fueron mostrando los pequeños estanques en donde se encuentran las tortugas marinas que han tenido accidentes (a la mayoría les faltaba una aleta) por la acción del hombre, principalmente con las "hélices de los barcos". El Criadero atiende a estas tortugas heridas y enfermas que se encuentran a lo largo de la costa, reciben atención médica y rehabilitación antes de ser devueltas al océano. E"Criadero de tortugas marinas" es un proyecto vital de "conservación" que juega un papel importante en la protección de las especies de tortugas marinas en peligro de extinción que hay en Sri Lanka.

BENTOTA

Bentota es una bella localidad turística de la costa suroeste de Sri Lanka. Con su largas playas que se extienden hacia el norte, donde se convierte en una franja de arena llamada "Paradise Island", paralela a la laguna de Bentota. En el río de Bentota está el centenario "Templo de Galapota", que cuenta con una "Gran estatua de Buda". Un lugar tranquilo y para nada masificado de turistas, en comparación con otras partes del sur de la Isla. Convirtiéndose en una opción ideal para el descanso, en donde también se pueden realizar diversas actividades...

Bentota, pueblecito situado en la boca de su río homónimo. Cuenta con todo un conjunto de playas que en nada tienen que envidiar a las de la costa sur de Sri Lanka. Un arenal donde podrás pasear entre cocoteros, junto con un fuerte oleaje que favorece la práctica del surf  y que permite una tregua para que también te puedas dar un baño. En cualquier caso, es un lugar ideal para adentrarse en la naturaleza exuberante de Sri Lanka. 

En cualquier caso, este es un escenario ideal para que puedas adentrarte en toda la naturaleza exuberante de Sri Lanka. Alberga a las diferentes especies de aquellas "tortugas marinas" que anidan en sus hermosas playas, o que son rescatadas por los pescadores al encontrarlas atrapadas entre sus redes de pesca. Nosotros además de disfrutar de sus magníficas playas, decidimos salir a visitar el pueblo, para aprovechar y además de realizar las últimas compras de souvenirs, comeremos una rica comida local en los restaurantes que hay por la zona.

Puente que cruza el río Bentota

El tiempo es muy bueno y hace bastante calor, pero seguimos nuestra ruta marcada y nos montamos en un "autobús local" que nos llevará hasta el pueblo de Bentota. Pasamos junto al puente del mismo río que da nombre al pueblecito y continuamos recorriendo sus bulliciosas calles, mientras vamos "regateando" con los compradores los últimos recuerdos para llevarnos a casa.


Tras realizar todas las compras y recorrer el pueblo, decidimos volver caminando a nuestro hotel y mientras realizamos el recorrido buscar algún sitio de comida local y comer allí.  Sri Lanka es un "país totalmente seguro" y además como el "turismo" es una importante fuente de ingresos, la gente local es muy amable y atenta con los turistas. Nosotros a lo largo de todo nuestro viaje siempre hemos estado muy a gusto y nos han tratado fenomenal, y no hemos tenido sensación de peligro. Una cosa que verás si viajas a este maravilloso país, es que hay muchas mujeres que viajan solas sin ningún tipo de problema. Aquí las mujeres, solas en compañía no vivirán situaciones de peligro. Más allá de la curiosidad que pueden despertar en la gente, casi siempre curiosa y sonriente, podrán moverse sin problema.

 
           

  

VILLA ROCK SEA EN BENTOTA

Durante estos dos últimos días en Sri Lanka, nos alojaremos en el bonito hotel de "VILLA ROCK SEA" en "Bentota". Después de tantos días de ruta, y tras ver multitud de lugares, viviendo increíbles experiencias a la vez que, disfrutábamos de unos entornos únicos con una gente maravillosa, decidimos pasar unos días en Bentota, para tener un poco más de tranquilidad. Este lugar no está tan masificado como la "playa de Unawatuna" y sin embargo también es un lugar idóneo para disfrutar de unas increíbles vista al mar. Tiene una maravillosa piscina frente a la playa desde donde puedes observar una puesta de sol espectacular. Este hotel es maravilloso y muy acogedor. Todo el personal es realmente encantador, muy amable y muy servicial, e hicieron todo lo posible para asegurarse de que la pasáramos muy bien, y disfrutáramos de toda nuestra estancia.  Ofrece unos alojamientos de calidad a muy buen precio. La comida estaba deliciosa, pero aquí  "no tienen buffet". Nos recibieron con una cálida bienvenida y un zumo recién exprimido.  Un sitio personalizado para alojarse, el personal y el gerente no podía hacer lo suficiente para hacernos sentir bienvenidos y que nos sintieron lo mejor posible. Hermosas habitaciones grandes, grandes jardines bien cuidados. ¡Gran acierto y una estancia perfecta!.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
Lamentándolo mucho llega la hora de las despedidas, y siempre cuesta más continuar el viaje, debido a las personas tan excepcionales que nos acompañaron en momentos y lugares únicos y maravillosos. Como ya dije anteriormente lo mejor de todo viaje siempre es aprender algo nuevo de las personas que te rodean, y que están viajando contigo si no vas solo.  Tuvimos la suerte de realizar este viaje por Sri Lanka con maravillosas personas, que desde el primer momento nos recibieron tan acogedoramente, con su predisposición para ayudarnos, su buen humor y su eterna sonrisa fueron sin duda los compañeros perfectos de travesía. ¡¡Un fuerte abrazo para todos, y hasta que nos podamos volver a encontrar!!.
Una mezcla de nostalgia y tristeza por el viaje que terminaba inundó de un silencio sepulcral la mayor parte del recorrido en taxi hasta el aeropuerto. Mientras atravesábamos calles me vinieron a la mente infinidad de recuerdos del viaje. Recordando los momentos que habíamos vivido a lo largo del viaje, y eso me ayudó en parte a pasar el mal rato que supone el último trayecto hasta el aeropuerto, un trayecto que sabes que marca el punto y final del viaje. Aterrizamos en el aeropuerto de Madrid-Barajas. Habíamos vuelto a casa y Sri Lanka quedaba lejos hablando en distancia, pero sin embargo, la huella imborrable de las dos semanas que pasamos allí siempre permanecerá grabada en nuestra memoria.  No puedo terminar este blog sin hacer referencia en este artículo a mis compañeros de viaje y al equipo técnico del mismo, que con sus atenciones, simpatía y buen hacer hicieron que este viaje fuera más llevadero y confortable con una gran profesionalidad y una gran calidad humana. Me siento afortunado por haberlos conocido y poder compartir con ellos este viaje, porque gracias a ellos y junto a ellos, disfrute de una experiencia inolvidable, espero que a ellos como a mí, les haya quedado un bonito recuerdo.
 

* Para la elaboración y desarrollo de este artículo se han tenido en cuenta los datos obtenidos a través de la Wikipedia y de las propias experiencias vividas durante el viaje. (Fotografías e ilustraciones originarias de Pedro García Barbudo).

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